La cuenta regresiva se ha detenido. La NASA anunció oficialmente el aplazamiento del lanzamiento de Artemis II, la primera misión tripulada del programa que busca llevar a la humanidad de regreso a la Luna. La decisión se tomó tras identificar una fuga persistente de hidrógeno líquido en una de las líneas de suministro del cohete Space Launch System (SLS) durante las operaciones de llenado de combustible en el Centro Espacial Kennedy.
A diferencia de la misión Artemis I (que no llevaba tripulación), los estándares de seguridad para esta fase son drásticamente más rigurosos. «No lanzaremos hasta que estemos seguros. La seguridad de nuestra tripulación es nuestra prioridad absoluta», declaró el administrador de la NASA. El fallo se localizó en la «desconexión rápida» del motor principal, una pieza clave que permite el flujo del hidrógeno criogénico a temperaturas extremadamente bajas.
El desafío del hidrógeno líquido
El hidrógeno líquido es un combustible altamente eficiente pero extremadamente difícil de manejar debido a su densidad y temperatura. No es la primera vez que el programa enfrenta este problema; durante el 2024 y 2025, el SLS ya había presentado fugas similares que obligaron a retrasar pruebas técnicas. Los ingenieros de la agencia ahora deben determinar si la reparación puede realizarse en la plataforma de lanzamiento o si el gigantesco cohete debe ser trasladado de vuelta al Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB).
La misión Artemis II tiene como objetivo enviar a cuatro astronautas —tres estadounidenses y un canadiense— en un viaje de diez días alrededor de la Luna para probar los sistemas de soporte vital de la cápsula Orion. Este retraso impacta directamente el cronograma del programa, poniendo en duda si el alunizaje tripulado de Artemis III podrá realizarse en las fechas previstas para finales de esta década.
¿Qué sigue para Artemis?
La ventana de lanzamiento para este mes ha quedado descartada. La NASA analizará los datos recopilados para fijar una nueva fecha, que dependerá de la complejidad de la reparación y de las alineaciones orbitales necesarias para la trayectoria lunar. A pesar de la decepción de los entusiastas del espacio, la agencia insiste en que estos desafíos son parte del proceso de aprendizaje para establecer una presencia humana sostenible en el espacio profundo.


