Un video viral ha conmocionado a la región tras mostrar cómo un conductor en Quilicura, Chile, logró escapar de una «encerrona» atropellando a uno de los asaltantes armados que intentaban robarlo. Cuando tres delincuentes, armados y a bordo de un Audi, interceptaron el BMW de la víctima en plena autopista. Ante la amenaza, el conductor, identificado como Maximiliano, aceleró a más de 100 km/h, impactando a uno de los criminales para evitar el robo. «No tenía otra opción», justificó después, mientras denunciaba que los asaltantes le dispararon durante su huida.
El caso ha generado una ola de apoyo en redes sociales, donde miles defienden su acción como un acto de legítima defensa, mientras que organismos de derechos humanos cuestionan la proporcionalidad de su respuesta. Este incidente refleja la crisis de seguridad que afecta a varias naciones, donde los ciudadanos, ante la falta de protección estatal, recurren a medidas extremas para salvaguardar sus vidas.
¿Hasta dónde llega la legítima defensa?
Las «encerronas», un método de robo cada vez más común en autopistas de Latinoamérica, también representan una amenaza en países como El Salvador, donde las autoridades advierten sobre el riesgo en carreteras con alta afluencia vehicular. Especialistas en seguridad recomiendan evitar detenerse ante bloqueos sospechosos y mantener distancia prudente con otros vehículos para reducir riesgos.
La Fiscalía de Chile investiga el suceso como robo con violencia, pero el debate público ya gira en torno a si las víctimas de delitos deben ser juzgadas por defenderse. Mientras tanto, el video —que muestra al delincuente siendo lanzado al aire— se ha convertido en símbolo de la frustración ciudadana frente a la delincuencia organizada, que opera sin frenos en carreteras y zonas urbanas.
En El Salvador, donde los robos en vías públicas han disminuido gracias a estrategias de control territorial, las autoridades insisten en que la prevención y la denuncia oportuna son clave para evitar situaciones similares. Sin embargo, casos como este ponen en evidencia la desesperación de los conductores, dispuestos a todo con tal de protegerse.
El impacto del video ha trascendido fronteras, reabriendo la discusión sobre los límites de la autodefensa y la urgencia de políticas más efectivas contra la violencia en las autopistas. ¿Debe un ciudadano arriesgarse a ser víctima o tiene derecho a reaccionar con fuerza ante una amenaza mortal?

