El incendio en el Centro Histórico de San Salvador habría sido provocado aparentemente por la quema de cables para extraer cobre, lo que dejó tres muertos (dos adultos y un menor) y una mujer embarazada con quemaduras graves. El siniestro, que se extendió desde la 6.ª Avenida Sur hasta la 4.ª Avenida Sur y 8.ª Calle Oriente, destruyó estructuras centenarias y vehículos, exponiendo los riesgos de prácticas informales en zonas vulnerables.
«…estaban quemando cables para sacar el cobre, comenzó a salir la primera fumarola… de repente se escucharon dos explosiones: fueron los tambos de gas de las pupuserías y luego los vehículos que estaban parqueados enfrente», dijo una fuente anónima que tiene conocimiento del caso.
El director de Bomberos, Baltazar Solazo, confirmó que el fuego alcanzó nivel tres de gravedad, requiriendo más de 45 bomberos y cinco horas para su control. Testigos no identificados señalaron que el incendio pudo iniciarse por la quema de cables, una práctica común entre pepenadores que buscan sobrevivir en condiciones de pobreza. La Fiscalía investiga si hubo intención criminal o negligencia, mientras la PNC resguarda el área para evitar saqueos.
La extracción informal de cobre mediante quema libera gases tóxicos y partículas que causan problemas respiratorios y contaminación. En El Salvador, esta práctica —realizada en calles o lotes baldíos— ha provocado incendios en rellenos sanitarios y zonas residenciales, especialmente en áreas con cableado antiguo y sobrecargado. Pepenadores, a menudo en situación de calle, ignoran normas de seguridad, aumentando el riesgo de explosiones y propagación descontrolada.
“Hemos encontrado tres personas fallecidas tras el incendio […] Se nos informa, y hemos ya identificado, lamentablemente, el fallecimiento de tres personas; dos adultos y un menor” [confirmando el hallazgo de víctimas durante las inspecciones oculares post-control].
¿Cuáles son los peligros de las viviendas antiguas en el Centro Histórico?
Las construcciones del Centro Histórico, muchas de 1917, son vulnerables por el uso de madera, adobe y bahareque, materiales altamente inflamables. Además, las instalaciones eléctricas obsoletas y el almacenamiento de productos combustibles en bodegas agravan el riesgo. En 2026, El Salvador registra un aumento del 52% en incendios, muchos vinculados a conexiones irregulares y prácticas inseguras.
Para los salvadoreños en el exterior, este incendio refleja los riesgos persistentes en sus comunidades de origen, donde la pobreza impulsa prácticas peligrosas. Muchos envían remesas para apoyar a familias en zonas vulnerables, pero eventos como este generan llamados a reformas en seguridad urbana y empleo formal. Organizaciones ambientales exigen prohibir la quema informal y promover programas de reciclaje seguro para reducir contaminación y tragedias.
La Alcaldía de San Salvador anunció inspecciones técnicas para evaluar daños estructurales y riesgos de colapso. Mientras, la Fiscalía analiza si el incendio fue intencional o accidental. La diáspora puede apoyar exigiendo políticas públicas que protejan a comunidades en riesgo y promuevan alternativas económicas seguras.
«El incendio en el Centro Histórico ha sido controlado gracias al trabajo de @BomberosSV y @PROCIVILSV . Estaremos brindando información actualizada en el transcurso de las próximas horas», dio a conocer el alcalde de San Salvador, Mario Durán.

