El presidente Nayib Bukele generó un fuerte revuelo al denunciar públicamente la actitud de activistas y periodistas salvadoreños durante una audiencia en la Comisión Tom Lantos de Derechos Humanos del Congreso de EE.UU.. Según el mandatario, los participantes evadieron responder si la MS-13 debería ser considerada una organización terrorista, lo que desató una ola de críticas desde El Salvador.
En un video compartido en sus redes sociales, Bukele mostró el momento en que los testigos, interrogados por el congresista Christopher H. Smith, se negaron a calificar a la pandilla como terrorista, argumentando que incluso los delincuentes merecen protección legal. El mandatario salvadoreño no dudó en señalar que esta postura demuestra una falta de compromiso con las víctimas de la violencia.
El debate que divide opiniones sobre El Salvador
Durante la audiencia, el congresista Smith resaltó los logros de El Salvador en materia de seguridad, como la reducción del 98% en homicidios y la captura de más de 80,000 pandilleros. Sin embargo, los activistas insistieron en que el enfoque del gobierno salvadoreño vulnera derechos humanos, sin reconocer los avances en la lucha contra el crimen.
Bukele respondió con contundencia, invitando a la población a analizar el video y reflexionar sobre quiénes realmente defienden a las víctimas. «¿Por qué no pueden llamar terroristas a quienes siembran el terror?», cuestionó el presidente, reafirmando que su gobierno no cederá en la protección de los ciudadanos.
El episodio ha reavivado el debate internacional sobre el modelo de seguridad de El Salvador, donde el gobierno insiste en que las críticas externas ignoran los resultados tangibles. Mientras tanto, las autoridades salvadoreñas continúan destacando que el régimen de excepción ha sido clave para recuperar la paz en el país.

