Karoline Leavitt, la secretaria de prensa más joven en la historia de la Casa Blanca, dejará su cargo a finales de agosto de 2026. La decisión, anunciada el 12 de agosto por el propio presidente Donald Trump, pone fin a 18 meses de un estilo combativo y leal que la convirtió en una de las figuras más visibles —y controversiales— de la segunda administración Trump. Mientras ella y el presidente insisten en que la razón es familiar, analistas y medios coinciden en que Trump pierde a su principal “pararrayos” mediático a menos de tres meses de las elecciones de medio término.

El anuncio oficial
Trump lo comunicó en Truth Social con un tono de respeto y elogio:
“Our wonderful White House Press Secretary, and one of my most trusted aides, Karoline Leavitt, will be departing her role at the end of the month so she can spend more time with her beautiful young children and family, a decision I totally understand and respect! Karoline will now be one of my top outside advisors, and an influential voice within the Republican Party, as we work to defy History, and conclusively win the Midterm Elections.”
Leavitt, de 28 años, respondió horas después en X con un mensaje largo y emocional. Describió el cargo como “the honor and adventure of a lifetime” y explicó:
“Being a mother and welcoming a new baby while working in one of the most demanding jobs in the world has been the most rewarding yet challenging season of my life, to say the least. The truth is since returning to the White House after the birth of my daughter, I have felt in my heart that I cannot be the best mom my two young children deserve while devoting the constant time, energy, and attention required of the White House Press Secretary — and that is why I have ultimately made the bittersweet decision to depart the White House and embark on a new chapter in my life.”
Leavitt dio a luz a su segunda hija, Viviana, en mayo de 2026. Tiene también un hijo de dos años. Regresó de la baja por maternidad a mediados de julio y, según fuentes citadas por el Daily Mail y recogidas por varios medios, ya había empezado a plantearse la salida durante el permiso.

El “pararrayos” de Trump
Durante su mandato, Leavitt se convirtió en algo más que una portavoz. Newsweek lo resumió con crudeza: “For the past 18 months, she was the decoy plane”. Su estilo provocador, las confrontaciones diarias con la prensa y su capacidad para generar titulares sirvieron, según analistas, para absorber la atención mediática y desviar el foco de políticas o problemas más profundos.
La BBC, CBS, The Guardian y The Independent coinciden en describirla como una de las defensoras más feroces de Trump. Fue la primera secretaria de prensa en dar a luz mientras ocupaba el cargo y la más joven de la historia. Su relación con la prensa tradicional fue tensa: acusó a periodistas de sesgo, impulsó la inclusión de “new media” (influencers y podcasters) en la sala de prensa y defendió medidas como la exclusión temporal de la Associated Press.
El contexto político y las midterms
La salida llega en un momento delicado. Trump enfrenta índices de aprobación históricamente bajos (algunos trackers lo sitúan en -27 de aprobación neta, según The Economist/YouGov). El descontento por la inflación y una guerra en Irán que se prolonga pesan sobre la administración. The Guardian lo señaló directamente: la partida de su portavoz más prominente se produce “with his approval rating at a historic low as voters express discontent over rising prices and a war in Iran that has no end in sight”.
Varios medios subrayan el mal timing. News.com.au tituló que Trump se enfrenta a un “huge dilemma” y que el trabajo de secretaria de prensa “is about to get a lot harder”. Analistas citan que el partido del presidente suele perder escaños en las midterms y que perder a una comunicadora tan afinada complica el mensaje a tres meses de la cita electoral.
Trump, sin embargo, presenta la transición como una ventaja: Leavitt seguirá como asesora externa y “voz influyente” del Partido Republicano para ayudar a ganar las midterms.
Las especulaciones que circulan
Aunque la versión oficial es familiar, Washington no se privó de rumores. Times of India recogió la teoría más colorida: el incidente del “avión señuelo” en Turquía, cuando Trump salió de forma secreta y, según versiones, Leavitt habría quedado en el vuelo de distracción mientras otras personas del círculo cercano viajaban con el presidente. El medio aclara que “there is, however, no credible evidence that the airplane episode caused Leavitt’s resignation”.
Otras fuentes, citadas por News18 a partir del Daily Mail, hablan de burnout, de que Trump la presionó para que regresara de la baja maternal y de que ella llevaba semanas buscando la forma de irse “con su bendición”. Un demócrata, el senador Adam Schiff, ironizó: “Karoline Leavitt is leaving the White House to spend a little more time … with the truth”.
¿Qué sigue?
Aún no hay sucesor anunciado. Entre los nombres que circulan figuran Anna Kelly (su actual subsecretaria), Steven Cheung (director de comunicaciones) y otras figuras del círculo MAGA. Mientras tanto, Leavitt permanecerá en el cargo hasta finales de agosto para facilitar la transición y luego pasará a ser una de las principales asesoras externas de Trump.
La decisión es, como ella misma dijo, “agridulce”. Para Trump, supone la pérdida de una de sus armas mediáticas más afiladas en un momento en el que la comunicación política se vuelve crítica. Para Leavitt, el cierre de un capítulo intenso y el inicio de otro centrado en sus dos hijos pequeños, sin abandonar del todo la batalla política que ha librado desde 2018.
