El Salvador marca un hito en su infraestructura logística con el inicio de la construcción de Air City, la primera zona franca aeroportuaria del país. Con una inversión proyectada superior a los 250 millones de dólares, este proyecto liderado por Aristos Inmobiliaria busca transformar la dinámica comercial en la región centroamericana. La obra contempla una superficie de más de medio millón de metros cuadrados, diseñados para optimizar el transporte de carga y servicios especializados.
“La realidad es que El Salvador sí está creciendo, poner la primera piedra de este proyecto, #AirCity, significa $250 millones de inversión y la intervención de 532 mil metros cuadrados y una generación de más de 500 empleos directos y 1000 indirectos en la primera fase”, expresó el presidente Nayib Bukele.
Este desarrollo se suma a una serie de inversiones estratégicas que están dinamizando diversos sectores de la economía nacional, desde el turismo hasta la tecnología. Durante el acto de colocación de la primera piedra, se destacó que la terminal aérea se convertirá en un centro logístico clave para el comercio mundial. La iniciativa pretende aprovechar la ubicación geográfica privilegiada del país para captar una mayor cuota del flujo de mercancías que se mueven por vía aérea a nivel global.
Impulso logístico y empleos especializados
El proyecto Air City generará en su primera fase aproximadamente 500 empleos directos y más de 1,000 indirectos, proyectando alcanzar las 5,000 plazas en su etapa de operación total. Estos puestos de trabajo requerirán una formación técnica avanzada, enfocada en mecánicos inspectores, técnicos aeronáuticos y especialistas en mantenimiento. Para ello, se coordina actualmente con instituciones académicas y centros de estudios técnicos para capacitar al talento humano local.
“La infraestructura de #AirCity busca cumplir con los más altos estándares a nivel mundial. Conectaremos directamente la pista del Aeropuerto Internacional de El Salvador con nuestras instalaciones para garantizar operaciones rápidas y efectivas”, Edwin Escobar, Director Ejecutivo de @AristosRE.
La administración destacó que estas inversiones son fundamentales para garantizar la entrada de divisas netas a una economía dolarizada. Según las proyecciones económicas, El Salvador cerrará el año con un crecimiento del PIB superior al 4%, impulsado por la construcción de infraestructura productiva. Esta tendencia sugiere que el país podría alcanzar niveles de crecimiento aún mayores una vez que proyectos de esta magnitud inicien operaciones formales.
Tecnología y conectividad para la inversión
Como parte de la estrategia para atraer capital, se anunció la contratación del primer cable submarino de internet que conectará directamente al país. Esta pieza tecnológica funcionará como la columna vertebral para potenciar el data center más moderno de la nación y otros proyectos de alta tecnología. La apuesta por la digitalización busca eliminar la dependencia de conexiones terrestres internacionales, mejorando la velocidad y estabilidad del servicio para las empresas instaladas en la nueva zona franca.
Finalmente, la estabilidad política y la reducción del riesgo país, que ha bajado un 90% en los últimos tres años, se presentan como las garantías para el sector privado. El plan de desarrollo nacional contempla seguir removiendo barreras burocráticas para fomentar un clima «agresivamente pro negocios». Con la modernización de los puertos de Acajutla y La Unión, El Salvador busca consolidarse como el nodo logístico más eficiente y productivo de toda la región.





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