La noche del 10 de enero de 2026, una lluvia moderada y breve en San Juan Opico bastó para convertir la segunda etapa de Ciudad Marsella II en un escenario de caos. Lo que el Ministerio de Medio Ambiente pronosticó como un evento rutinario de época seca derivó en una catástrofe con viviendas inundadas y calles transformadas en ríos, revelando una negligencia técnica profunda en un proyecto que nunca debió entregarse en esas condiciones.
El desastre en el Quartier 11 no fue un accidente climático, sino la consecuencia de un sistema que permitió a la constructora Salazar Romero y Global Developers priorizar las ventas sobre la seguridad estructural. Con familias atrapadas y bienes destruidos, la crisis ha escalado a un nivel de tensión legal y social sin precedentes, dejando en el aire una interrogante que estremece a todo el sector inmobiliario salvadoreño.

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1. El contexto climático: una lluvia previsible en época seca
El MARN emitió el Informe Especial No. 2 el 10 de enero de 2026 a las 12:25:00, pronosticando exactamente el tipo de precipitación que se materializó esa tarde y noche. El boletín indicaba:
“Son posibles lluvias breves y sectorizadas para hoy, sábado 10 de enero.”
“Durante la tarde y la noche, son posibles lluvias breves en sectores de la zona montañosa noroccidental y en las cercanías de la franja volcánica central y occidental.”
“Para las próximas 24 horas no se prevén impactos.”
El viento se estimaba variable entre 8 a 18 km/h, con brisas hasta 30 km/h en zonas altas, y las temperaturas diurnas cálidas con noches frescas. No se mencionaban acumulaciones intensas, tormentas o alertas hidrológicas; era una precipitación normal influenciada por un flujo del este acelerado y una vaguada superficial con bajo contenido de humedad.
Este pronóstico se alinea con las perspectivas climáticas presentadas por el ministro de Medio Ambiente, Fernando López, en diciembre de 2025. Durante la rueda de prensa sobre las “Perspectivas Climáticas diciembre 2025-abril 2026”, López enfatizó:
“Es normal que eventualmente tengan lugar lluvias o tormentas que se focalizan principalmente en zonas montañosas, y no deja de llover completamente” durante la época seca.
Proyectó precipitaciones eventuales de 5-20 mm en enero, ligeramente por encima del promedio histórico de 2.5 mm. Medios reportaron que la lluvia duró alrededor de media hora en zonas clave, fue descrita como “moderada” o “la primera considerable del año”, pero no extrema.
En análisis, esta lluvia “desnudó” la fragilidad de la II etapa: un evento previsible y no excepcional bastó para causar inundaciones hasta la cintura en calles y hogares, colapso de asfalto y pérdidas totales. No se trató de un “accidente climático”, sino de una prueba irrefutable de que la infraestructura no estaba preparada para condiciones normales de época seca.
2. Fallas estructurales en la II etapa: entrega prematura y negligencia técnica
La II etapa de Ciudad Marsella 2 fue entregada a residentes pese a estar inconclusa. El ministro de Obras Públicas, Romeo Rodríguez, confirmó en inspecciones:
“Las calles no están terminadas, no tienen drenajes”, y que “se han entregado casas que no están terminadas”.
La ministra de Vivienda, Michelle Sol, cuestionó:
“La razón de por qué la empresa y sus asociados se han atrevido a entregar las viviendas en esas condiciones y abusando de las familias.”
Los daños incluyeron:
- Al menos 20 viviendas inundadas con agua alcanzando hasta 1 metro de altura
- Destrucción de muebles, electrodomésticos, ropa, alimentos y vehículos
- Calles agrietadas y asfalto levantado por presión hidráulica
- Pánico general, especialmente entre niños y personas con discapacidad
Residentes reportaron que el agua entró en minutos, y llamadas de emergencia a la constructora tardaron en responderse.
3. Historial problemático: un patrón de incumplimientos desde 2022
En 2022, la Defensoría del Consumidor inició procedimientos contra Global Developers por incumplimiento contractual y cláusulas abusivas, suspendiendo la comercialización y venta de 37 casas. En 2025, denuncias por cobros irregulares de cuotas de mantenimiento y seguridad llevaron a suspensiones temporales.
Residentes alertaron previamente sobre fallas en drenajes y obras pendientes, sin respuesta efectiva:
“No es la primera vez que los residentes alertan sobre problemas de inundación en la zona” — Diario Co Latino
4. Respuesta gubernamental: sanciones inmediatas y exhaustivas
La ministra Sol anunció:
“Hacemos de conocimiento público que quedan suspendidos los permisos de construcción y parcelación a nivel nacional para la empresa Salazar Romero y sus empresas aliadas, hasta que se garantice el cumplimiento de todos los procesos legales y se haya retribuido a las familias afectadas por los hechos ocurridos esta noche.”
Otras medidas incluyen inhabilitación temporal de Global Developers, prohibición de cobros y desalojos, censo casa por casa, revisión técnica de sistemas hidráulicos y ejecución de obras de mitigación permanentes por parte del MOPT.
5. Pronunciamiento de la constructora
Salazar Romero y Global Developers reconocieron responsabilidad:
“Salazar Romero reconoce el asolvamiento en la tubería de aguas lluvias, lo que causó la inundación en el Quartier 11 de Ciudad Marsella II, por lo que asumen responsabilidad de todos los daños causados a las familias.”
Se comprometieron a indemnizar a las familias, cubrir daños materiales y realizar limpiezas en drenajes bajo supervisión gubernamental.
Conclusión: de la capa visible a la reforma sistémica
La inundación en la II etapa de Ciudad Marsella no debió ocurrir: una lluvia que “no debió inundar nada” expuso un sistema frágil, con riesgos implícitos para residentes y negligencia acumulada. La respuesta gubernamental es un paso reactivo, pero el verdadero cambio requeriría supervisión proactiva para evitar que capas previas ignoradas sigan acumulándose. Este evento obliga a reflexionar sobre el modelo de desarrollo habitacional en El Salvador, priorizando seguridad sobre ganancias rápidas.


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