En un movimiento que redefine el orden internacional, el expresidente y actual candidato Donald Trump anunció durante el Foro Económico Mundial la creación de la «Junta de Paz«, un organismo diseñado para supervisar conflictos globales con un enfoque transaccional y elitista. Concebida inicialmente para gestionar el alto al fuego en Gaza y su reconstrucción, esta iniciativa ha evolucionado rápidamente hacia una estructura que compite directamente con la ONU y la OTAN, pero con un modelo de membresía basada en cuotas millonarias y un poder centralizado en Trump, quien la presidiría indefinidamente.
¿Qué es la Junta de Paz y cómo funciona?
Un organismo con ambiciones globales
- Propósito inicial: Supervisar el alto al fuego en Gaza y su reconstrucción, incluyendo un plan de 20 puntos que abarca desmilitarización e infraestructura (como la propuesta de 180 rascacielos por Jared Kushner).
- Estructura elitista:
- Cuota de membresía: $1,000 millones para acceso permanente, lo que la convierte en un «pay-to-play» accesible solo para naciones ricas o patrocinadas.
- Presidencia vitalicia: Trump tendría poder de veto absoluto y control total sobre las decisiones.
- Modelo selectivo: Prioriza alianzas económicas y políticas sobre el multilateralismo inclusivo.
Diferencias clave con la ONU y la OTAN y la Junta de Paz
Críticas directas de Trump
Trump ha sido abiertamente crítico con la ONU y la OTAN, a las que considera ineficaces y burocráticas:
- Sobre la ONU:
- «The United Nations never helped me» (20 de enero de 2026).
- «The UN has simply not been very helpful. I am a great admirer of the UN’s potential, but it has never lived up to its potential» (21 de enero de 2026).
- Propone que la Junta de Paz «might replace the United Nations», argumentando que su modelo es más eficiente y pragmático.
- Sobre la OTAN:
- La califica de «inoperante» por el bajo gasto en defensa de sus miembros.
- En Davos, aclaró que la Junta no es una alianza militar, sino un cuerpo diplomático-económico enfocado en reconstrucción y estabilidad, sin los «debates interminables» de la ONU.
Reacciones globales: Entre el apoyo y el rechazo
Líderes divididos
- Apoyos destacados:
- Javier Milei (Argentina): «I will sign the candidacy of Donald J. Trump for the Nobel Peace Prize, in recognition of his extraordinary contribution to international peace» (octubre de 2025).
- Mohammed VI (Marruecos): Primer líder árabe en unirse.
- Vladimir Putin (Rusia): Mostró interés positivo («Yeah, he’s been invited», confirmó Trump).
- Rechazos contundentes:
- Emmanuel Macron (Francia): Rechazó la invitación, argumentando que rivaliza con la ONU y erosiona el orden global.
- Keir Starmer (Reino Unido): Expresó reservas sobre su compatibilidad con el multilateralismo.
- Países occidentales: Alemania, Canadá, Italia, Suecia y Dinamarca declinaron unirse, citando preocupaciones sobre su legitimidad y exclusividad.
- Críticas de organizaciones:
- Human Rights Watch: Advirtió que la Junta podría convertirse en una «corte imperial» que prioriza intereses económicos sobre derechos humanos.
- Centro para el Derecho Internacional Ambiental: Condenó la inclusión de figuras autoritarias como Putin y Lukashenko.
Implicaciones para el orden global
¿Un nuevo modelo o un riesgo para la diplomacia?
- Para países en desarrollo:
- La cuota de $1,000 millones excluye a la mayoría, exacerbando desigualdades.
- Naciones como El Salvador podrían acceder a recursos estadounidenses, pero sin membresía, quedarían como observadores pasivos.
- Para el multilateralismo:
- La Junta debilita instituciones como la ONU, al ofrecer una alternativa elitista con menos transparencia.
- Analistas como Philip Gordon (exasesor de Kamala Harris) advierten que sus garantías de seguridad son débiles y dependen de la voluntad de Trump.





Deja una respuesta