La primera dama Gabriela de Bukele presentó este domingo el nuevo currículo educativo para la primera infancia, un proyecto integral gestado desde 2019 que promete transformar la base del aprendizaje en el país. «Los primeros años de vida son los más importantes», destacó el presidente Nayib Bukele al referirse al trabajo liderado por su esposa, quien ha enfocado su despacho en aprovechar la neuroplasticidad infantil —la capacidad del cerebro de moldearse como un árbol joven— para potenciar el desarrollo cognitivo y emocional de los niños salvadoreños.
¿En qué consiste el nuevo currículo para la primera infancia?
El programa, desarrollado en colaboración con el Ministerio de Educación (MINED), rechaza el modelo pasivo de «tableta y pantalla» y apuesta por un enfoque dinámico, lúdico y centrado en el niño. Según explicó Bukele, el currículo integra capacitación docente, materiales interactivos y, sobre todo, el reconocimiento del niño como protagonista de su propio aprendizaje. «No se trata de un documento, sino de una experiencia que incluye áreas de atención, juegos y el cariño que los niños necesitan para sentirse valorados», afirmó el mandatario.
¿Por qué es clave la neuroplasticidad en los primeros años?
El presidente comparó el cerebro infantil con un árbol joven: «Cuando está verde, se puede enderezar; cuando está grande, cambiar cuesta más». La iniciativa busca aprovechar esta etapa crítica, donde los niños absorben conocimientos con mayor facilidad, para construir bases sólidas. El enfoque también prioriza la formación de docentes, quienes —según Bukele— son «los guías que construyen experiencias reales de aprendizaje».
¿Cómo se implementará este cambio en las aulas?
El currículo no solo actualiza contenidos, sino que redefine la relación entre estudiantes y maestros. Bukele recordó anécdotas de su época como alcalde de Cuscatlán, donde observaba a niños llorando al graduarse por separarse de sus profesores. «Eso me hizo ver los problemas graves en educación», confesó. Ahora, el objetivo es que los pequeños se sientan «tomados en cuenta» y respetados, sin cederles decisiones adultas, pero sí involucrándolos en su proceso educativo.
¿Qué papel juega el docente en esta transformación?
El nuevo modelo reconoce al maestro como figura central, no como un mero transmisor de información, sino como facilitador de experiencias significativas. «El docente es quien acompaña y construye», subrayó Bukele, destacando que el programa incluye capacitación especializada para adaptarse a las necesidades de los niños.
¿Qué sigue para este proyecto?
Aunque el presidente evitó detalles técnicos —»no tengo la experiencia de Gabriela»— adelantó que el currículo ya está listo para implementarse. El desafío ahora será escalarlo a nivel nacional, asegurando que cada niño salvadoreño acceda a una educación que combine innovación, afecto y participación activa.



