Monseñor Ronald A. Hicks durante su instalación como arzobispo de Nueva York, 6 de febrero de 2026. Su conexión con El Salvador sigue viva. Foto: Archdiocese of New York

Ronald A. Hicks, conocido en El Salvador como «Padre Ron«, fue instalado hoy como el 11.º arzobispo de Nueva York, en una ceremonia solemne en la Catedral de San Patricio. Su nombramiento, anunciado el 18 de diciembre de 2025 por el papa León XIV, marca un hito en la historia de la Iglesia católica estadounidense y resuena especialmente en Texistepeque, El Salvador, donde dejó una huella imborrable durante su servicio en Nuestros Pequeños Hermanos (NPH).

Hicks, nacido el 4 de agosto de 1967 en Harvey, Illinois, fue ordenado sacerdote en 1994 tras estudiar en el Seminario de la Universidad de St. Mary of the Lake. Antes de su ordenación, en 1989, fue voluntario en NPH México, experiencia que definió su vocación: «Quería ser parte de una familia más grande», confesó años después a su amigo José Juan Lizarde. Entre 2005 y 2010, con permiso del cardenal Francis George, se trasladó a Centroamérica como director regional de NPH, supervisando hogares en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. «Su liderazgo se caracterizó por la cercanía, la humildad y un profundo respeto por la dignidad de cada niño», destacó Miguel Venegas, director ejecutivo de NPH Internacional.

¿Qué legado dejó el Padre Ron en El Salvador?

En Texistepeque, Hicks vivió entre los niños y jóvenes de NPH, compartiendo su vida cotidiana. «No quería cambiar las estructuras, sino guiarnos con una mirada espiritual», recordó Brenda Méndez, directora de programas de NPH El Salvador. Su compromiso fue más allá de lo administrativo: construyó una capilla, aprendió a bailar cumbia y salsa, y se integró a celebraciones locales. «Para nosotros, siempre será el Padre Ron que nos enseñó a soñar», añadió Álvaro Mejía, exbeneficiario del programa.

La ceremonia de instalación incluyó gestos simbólicos: una lectura proclamada por un salvadoreño y canciones en español, honrando a la comunidad que lo vio crecer. «Nos llena de gratitud ver a un miembro de nuestra familia asumir esta responsabilidad», declaró Venegas. Hicks, quien también sirvió como vicario general de Chicago (2015-2018) y obispo de Joliet (2020-2025), ahora liderará una arquidiócesis con más de 2.5 millones de católicos, muchos de ellos migrantes centroamericanos.

¿Qué desafíos enfrenta el Padre Ron en Nueva York?

Con un estilo pastoral inspirado en el «todos, todos, todos» del papa Francisco, Hicks priorizará el diálogo con los marginados y la integración de las comunidades migrantes. «Su experiencia en El Salvador será clave para entender las necesidades de la diáspora», señaló un portavoz de la Arquidiócesis de Chicago. Aunque sus visitas a Texistepeque serán menos frecuentes, su casa en el campus de NPH —con el letrero «Casa Padre Ron»— sigue en pie, símbolo de un vínculo que trasciende fronteras.

«Acompañamos a Monseñor Hicks con nuestras oraciones al iniciar esta nueva misión», expresó NPH en un comunicado. En Texistepeque, donde aún se recuerda su despedida en 2010 —con pañuelos blancos agitándose a las 2 a.m.—, celebran su ascenso con orgullo. «Es un ejemplo de fe en movimiento y servicio sin fronteras», concluyó Lizarde, quien recibió un mensaje de Hicks tras el nombramiento: «Hay muchos vuelos directos desde Nueva York a El Salvador».

LA CITA DE LA SEMANA

«People ask me what I do in the winter when there’s no baseball. I’ll tell you what I do. I stare out the window and wait for spring.»

~ Rogers Hornsby

Designed with WordPress