El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este 28 de febrero de 2026 la muerte del Líder Supremo de Irán, ayatolá Ali Khamenei, durante los bombardeos conjuntos con Israel contra objetivos estratégicos en Teherán. «Khamenei, uno de los hombres más malvados de la historia, está muerto. Esto es justicia para los iraníes y para todos los que han sufrido por su régimen», declaró Trump en su red social Truth Social, instando al pueblo iraní a «recuperar su país». La noticia, respaldada por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y múltiples medios internacionales como AP, Reuters y CNN, marca un punto de inflexión en la escalada militar que ya ha dejado más de 200 muertos en Irán, incluyendo a 85 niñas en una escuela de Minab.
El ataque al complejo de Khamenei, de 86 años y en el poder desde 1989, se enmarca en la operación «Operation Epic Fury», que también buscaba neutralizar a líderes de la Guardia Revolucionaria y instalaciones nucleares. Mientras fuentes israelíes afirman que su cuerpo fue hallado entre los escombros, el gobierno iraní —a través de agencias estatales como Tasnim y IRNA— niega su deceso y asegura que el ayatolá «sigue firme al mando». La contradicción ha desatado una guerra de narrativas: opositores al régimen celebran en redes sociales con memes y mensajes de esperanza, mientras el Estado iraní acusa a Occidente de difundir «fake news» para desestabilizar al país.
¿Por qué la muerte de Khamenei es un golpe estratégico?
Khamenei no solo era la máxima autoridad política y religiosa de Irán, sino el arquitecto de su política exterior, incluyendo el apoyo a grupos como Hezbolá y Hamás, y el desarrollo del programa nuclear. Su eliminación, de confirmarse, dejaría un vacío de poder que podría desencadenar luchas internas entre facciones conservadoras y reformistas. El Consejo de Expertos —encargado de elegir a su sucesor— tendría que actuar rápidamente, pero en un contexto de caos y represalias militares, la transición podría ser caótica. Analistas como Ali Vaez, del Crisis Group, advierten que esto podría llevar a una «guerra total en Medio Oriente», especialmente si Irán responde con ataques a intereses estadounidenses o israelíes en la región.
¿Qué dice Irán sobre las acusaciones?
El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní tachó las declaraciones de Trump y Netanyahu de «propaganda psicológica» y aseguró que tanto Khamenei como el presidente Masud Pezeshkian están «a salvo». Sin embargo, la falta de imágenes o videos recientes del líder supremo —algo inusual en crisis anteriores— ha alimentado las dudas. Cuentas en redes sociales vinculadas al régimen han publicado mensajes atribuidos a Khamenei, pero usuarios los han ridiculizado con comentarios como «los muertos no tuitean». La incertidumbre ha llevado a que miles de iraníes salgan a las calles en ciudades como Teherán e Isfahán, algunos para celebrar y otros para exigir pruebas de vida.
¿Cómo reacciona la comunidad internacional?
La ONU llamó a la «máxima contención» y advirtió que el conflicto podría extenderse a otros países del Golfo Pérsico, donde Irán ya lanzó misiles en represalia. Rusia y China, aliados tradicionales de Teherán, condenaron los ataques y exigieron respeto a la soberanía iraní, mientras la Unión Europea y la OTAN respaldaron el «derecho a la defensa» de Israel y EE.UU. En El Salvador, la diáspora iraní —especialmente en San Salvador y La Libertad— expresó temor por familiares en Irán y criticó la falta de cobertura mediática local sobre el impacto humanitario, como las 85 niñas muertas en Minab.
¿Qué sigue en Irán sin Khamenei?
Si se confirma su muerte, el Consejo de Expertos —dominado por clérigos conservadores— debería elegir a un sucesor en menos de 80 días. Los nombres que suenan son su hijo Mojtaba Khamenei, de 56 años, o figuras como el presidente del Poder Judicial, Gholam-Hossein Mohseni-Eje’i. Pero el proceso podría verse interrumpido por protestas o golpes internos. Mientras, la Guardia Revolucionaria ha prometido «venganza sin límites», lo que podría incluir ataques a bases estadounidenses en Irak o Siria, o incluso ciberataques globales. El cierre del estrecho de Ormuz —por donde pasa el 20% del petróleo mundial— es otra amenaza latente que ya ha disparado los precios del crudo.s

