El sonido característico de las chicharras (pertenecientes a la familia Cicadidae) es un fenómeno que cada año acompaña la llegada de la Semana Santa en El Salvador, generando curiosidad y mitos sobre su relación con la tradición religiosa. Sin embargo, científicos de la Universidad de El Salvador (UES) explican que su aparición responde a un proceso biológico ligado a las condiciones climáticas.
El biólogo Carlos Martínez, especialista en entomología, detalla que las chicharras pasan la mayor parte de su vida bajo tierra, alimentándose de la savia de las raíces de los árboles. Tras años de desarrollo, emergen cuando las primeras lluvias ablandan el suelo, lo que suele coincidir con la época de Semana Santa. Una vez en la superficie, los machos emiten su característico canto, que puede alcanzar hasta 120 decibeles, para atraer a las hembras y reproducirse en un corto período de dos a cuatro semanas.
El ciclo de vida de las chicharras
Aunque su presencia es efímera, las chicharras son un ejemplo fascinante de adaptación biológica. A diferencia de lo que muchos creen, estos insectos no representan ningún peligro para los humanos, ya que no pican ni transmiten enfermedades. Además, su aparición no está relacionada con eventos sobrenaturales, sino con el ciclo natural de su especie.
En diversas culturas, las chicharras han sido asociadas con símbolos de renacimiento y transformación, pero en El Salvador, su canto es principalmente un indicador de que el clima está cambiando. Los expertos recomiendan disfrutar de este fenómeno natural y aprender más sobre la biodiversidad del país.



