El presidente de Colombia, Gustavo Petro, generó polémica al criticar abiertamente el modelo de seguridad carcelaria implementado por Nayib Bukele en El Salvador. Durante una entrevista reciente, Petro aseguró que el enfoque de encarcelamiento masivo sin programas de rehabilitación podría tener consecuencias devastadoras, prediciendo que los reclusos liberados en el futuro podrían desatar una ola de violencia en el país.
El mandatario colombiano no dudó en comparar las cárceles salvadoreñas con los «campos de tortura» del régimen nazi, afirmando que «si en lugar de convertir las cárceles en campos de tortura —como lo hizo Hitler— las transformáramos en universidades, tendríamos una sociedad más justa». Aunque reconoció los avances en seguridad que ha logrado El Salvador, Petro insistió en que el costo humano y el gasto estatal en prisiones son insostenibles a largo plazo.
El debate sobre el modelo carcelario
Petro advirtió que los presos, al salir en libertad, podrían hacerlo con un resentimiento acumulado, lo que aumentaría el riesgo de nuevos actos violentos. Su crítica se centra en la falta de rehabilitación y en el trato que reciben los reclusos, al que calificó como «inhumano».
Mientras tanto, su interlocutor en la entrevista destacó los resultados tangibles en la reducción de la violencia en El Salvador, pero Petro mantuvo su postura, argumentando que el modelo actual no es la solución definitiva. El debate sobre cómo equilibrar seguridad y derechos humanos sigue generando opiniones divididas en la región.

