En una operación conjunta entre la Oficina de Detención y Deportación (ERO) de Boston y el FBI, las autoridades capturaron en Waterbury, Connecticut, a Danny Granados-García, un fugitivo salvadoreño vinculado a la organización terrorista MS-13. Granados-García era buscado activamente en El Salvador por su presunta participación en el asesinato de un pastor evangélico, un crimen que conmocionó a su comunidad de origen. El sujeto habría ingresado ilegalmente a los Estados Unidos a través del Valle del Río Grande, Texas, bajo la figura de menor no acompañado, logrando su liberación en territorio estadounidense durante administraciones pasadas al no contar en ese momento con antecedentes penales registrados en el sistema doméstico.
La captura resalta la importancia de la cooperación internacional y el intercambio de bases de datos biométricas para identificar a criminales de alto perfil que cruzan fronteras bajo perfiles de vulnerabilidad. A pesar de haber mantenido una apariencia de «no delincuente» en EE. UU. por la falta de un historial criminal local, las investigaciones federales confirmaron su estatus de prófugo internacional y su pertenencia a las filas de la Mara Salvatrucha. Actualmente, se encuentra bajo custodia federal a la espera de los trámites de deportación para que responda ante los tribunales salvadoreños por los delitos de homicidio agravado y agrupaciones ilícitas.
Justicia para El Salvador
Claves de la captura en Connecticut
La operación dirigida por ERO Boston y el FBI en Waterbury, CT, permitió la detención de Granados-García, identificado como terrorista de la MS-13 y fugitivo internacional con una orden de captura vigente en Centroamérica.
El caso pone en relieve cómo delincuentes extranjeros pueden ser catalogados como «no criminales» en EE. UU. si no han cometido delitos en suelo norteamericano, ocultando sus crímenes en sus países de origen. Granados-García aprovechó las políticas de menores no acompañados para establecerse en el país tras cruzar la frontera sur.
Las autoridades de El Salvador y EE. UU. reiteran su compromiso en la lucha contra la MS-13, destacando que este tipo de capturas son un paso clave para garantizar la seguridad regional y la justicia para las víctimas.



