San Salvador amaneció con un nuevo tema de conversación que tiene a todos pegados a la pantalla: Abigail Mancia, nuestra famosa La Tamalera, ha pasado de los tamales virtuales a un pickup de «alto voltaje». La influencer, que se catapultó a la fama por su contenido en la «página azul», se dejó ver en un video viral llegando a un concesionario para retirar una imponente camioneta RAM negra, adornada con un moño azul gigante.
Con una actitud de «reina», Abigail respondió a quienes cuestionan el origen de su nueva adquisición. Ante la pregunta de cómo logró tal lujo, ella no tuvo pelos en la lengua: «Como le hicimos es la pregunta que se preguntan los envidiosos», sentenció mientras manejaba su «trockón» por las calles. Según sus propias palabras, este logro es fruto de no rendirse y del apoyo económico masivo de su comunidad.



¿Empoderamiento o generosidad excesiva de los fans?
Sin embargo, el discurso de «disciplina y constancia» encendió la mecha en redes sociales, especialmente en X. La crítica más feroz apunta directamente a quienes financian este estilo de vida: algunos usuarios se burlaron de la diáspora en EE. UU., sugiriendo que «duermen uno encima del otro» para mandarle dinero a ella. Otros compararon la dieta de Maruchan de los seguidores con la camioneta «marca Demonio» de la influencer. También surgieron voces más serias pidiendo investigaciones por lavado de dinero o el pago de impuestos para creadores de contenido.
A pesar del odio y los memes, La Tamalera asegura estar motivada por ambos bandos: los que la apoyan con la billetera abierta y los que la critican desde la barrera. De TikTok a OnlyFans, y ahora a una RAM 2026, Abigail sigue demostrando que el «poder del tamal digital» es capaz de mover montañas… o al menos, de comprar pickups de lujo.



