La Universidad Don Bosco (UDB) salió al paso de las críticas y desmintió los señalamientos sobre una supuesta expulsión de perros en su campus de Soyapango. A través de un comunicado oficial, la institución aclaró que los caninos no fueron desalojados, sino entregados en adopción responsable a familias de sus propios colaboradores. Esta respuesta surge tras una ola de publicaciones en redes sociales que denunciaban la ausencia de los animales sin conocer el trasfondo del proceso.
La desinformación digital generó una narrativa de abandono que preocupó a estudiantes y grupos animalistas que frecuentaban la zona. No obstante, la administración explicó que la decisión de retirar a los perros de la Universidad Don Bosco se tomó para garantizarles una vida digna y segura. El entorno universitario, aunque hospitalario, presentaba riesgos para los ejemplares, por lo que se priorizó su traslado a hogares permanentes donde recibirán cuidados constantes.
Adopción frente a desinformación
El proceso de reubicación fue estrictamente interno, asegurando que los nuevos dueños sean personas con un vínculo previo con la institución. Al ser adoptados por el mismo personal, se garantiza un seguimiento real del estado de salud y bienestar de cada canino. La UDB enfatizó que este movimiento no fue una expulsión de perros en su campus, sino una medida de protección animal alineada con los valores humanos que promueve la universidad.
«Comprendemos la preocupación expresada recientemente sobre su ausencia; algunos de ellos han sido acogidos por colaboradores que voluntariamente decidieron brindarles protección», detalló el centro de estudios. Con esta aclaración, se busca neutralizar las denuncias sin sustento que se viralizaron en plataformas como Facebook y X. La institución lamentó que se compartieran reportes parcializados que no reflejaban la realidad del plan de bienestar ejecutado.
Transparencia y convivencia responsable
Para brindar tranquilidad a la comunidad, la universidad se comprometió a mostrar los avances y la adaptación de los animales en sus nuevas viviendas. La salida de los perros de la Universidad Don Bosco permitirá que estos dejen de ser animales de paso para convertirse en mascotas con supervisión veterinaria y nutrición adecuada. Este enfoque transforma una crisis de reputación en un ejemplo de gestión ética de fauna urbana en espacios públicos.
Finalmente, las autoridades académicas hicieron un llamado a la verificación antes de compartir contenidos que puedan dañar la imagen institucional. El caso resalta la importancia de la comunicación oficial frente a la inmediatez de las redes sociales, que a menudo omite el contexto legal y ético. Ahora, los perros de la Universidad Don Bosco disfrutan de la seguridad de un hogar, cerrando un capítulo de incertidumbre en la comunidad universitaria.

