Un análisis detallado de las estadísticas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) revela un descenso progresivo en el número de salvadoreños sujetos a encuentros en la frontera suroeste de los Estados Unidos durante el último ciclo fiscal. Los datos extraídos del tablero oficial muestran que, tras alcanzar picos significativos en 2023, la tendencia ha girado hacia una reducción sostenida, alejando al país de los volúmenes masivos de movilidad registrados en años anteriores.
La comparativa entre los años fiscales 2023, 2024 y lo que va de 2025 evidencia que las cifras mensuales de encuentros han caído de forma drástica. Mientras que en septiembre de 2023 se registraron más de 7,000 encuentros, los datos más recientes de 2025 muestran cifras que apenas superan los 200 casos en meses específicos, consolidando un panorama de descenso estadístico que impacta la posición del país en el ranking regional.
Evolución comparativa del flujo migratorio
- En el año fiscal 2023, El Salvador acumuló un total de 61,515 encuentros, con un promedio mensual de 5,000 incidentes.
- Para el cierre del año fiscal 2024, la cifra total bajó a 33,688, lo que representa un descenso cercano al 45% anual.
- En el presente ciclo fiscal 2025, los registros mensuales muestran una caída sin precedentes, situándose por debajo de los 300 encuentros por mes (ej. 286 en febrero).
- La gráfica de la CBP ilustra que la brecha entre 2023 (línea naranja) y 2025 (línea azul) es el reflejo más claro de este descenso de movilidad.
Este cambio en el comportamiento migratorio ha sido monitoreado por organismos de seguridad como la PNC, que atribuyen el descenso a las nuevas políticas de control territorial. A diferencia de otros países de la región donde las cifras continúan al alza, las estadísticas oficiales de Washington colocan a El Salvador en un escenario de estabilización migratoria que no se observaba desde hace más de una década.
La proyección para el cierre de 2026 sugiere que, de mantenerse este ritmo de descenso, el flujo acumulado podría ser el más bajo de la historia reciente. Esto plantea nuevos escenarios para la gestión de fronteras y refuerza el análisis sobre los factores internos en San Salvador que están desincentivando la migración irregular hacia el norte, marcando un hito en las estadísticas de la inmigración regional.




