Un sacerdote de la parroquia Santa María de la Encarnación en San Marcos fue encontrado sin vida en Guatemala, donde se había trasladado tras ser suspendido de sus funciones por el Arzobispado de San Salvador. El religioso, identificado como Edgar Lisandro Winter Coronado, estaba bajo investigación por denuncias de presunto abuso contra menores, lo que generó un fuerte impacto en la comunidad.
El Arzobispado había iniciado un proceso canónico para esclarecer los hechos, separando al sacerdote de su cargo como medida preventiva. Sin embargo, su muerte ha dejado más preguntas que respuestas, especialmente sobre el futuro de las investigaciones y el acompañamiento a las víctimas.
Un caso que conmociona a la Iglesia
Las autoridades eclesiásticas aún no han emitido un comunicado oficial sobre las circunstancias del fallecimiento. Mientras tanto, en San Marcos, los feligreses expresan su consternación por el desenlace, que ha reavivado el debate sobre la protección de menores dentro de la Iglesia.
El caso había llamado la atención de la opinión pública tras las denuncias presentadas, las cuales llevaron al Arzobispado a tomar medidas inmediatas. Aunque el sacerdote ya no estaba en funciones, su muerte no detiene las investigaciones, que ahora deberán continuar sin su presencia.
Las organizaciones de derechos humanos han exigido que se mantenga la transparencia en el proceso, asegurando que las víctimas reciban justicia. Mientras tanto, la parroquia ha pedido oraciones por el alma del fallecido, en medio de un ambiente de incertidumbre y dolor.
El cuerpo del sacerdote permanece en Guatemala, donde las autoridades locales son las encargadas de determinar las causas exactas de su muerte. El Arzobispado de San Salvador ha guardado silencio, pero se espera que en los próximos días se emitan más detalles sobre el caso.


