El Estadio Nacional Jorge “El Mágico” González fue escenario anoche de una final que quedará en la memoria del fútbol salvadoreño, no solo por el contundente 3-0 con el que el C.D. FAS se coronó campeón del Clausura 2026, sino por los graves problemas logísticos que empañaron el evento. Mientras los jugadores de FAS levantaban la copa número 20, el estadio mostraba, sin pudor, sus carencias más profundas.
El partido comenzó con un ambiente festivo, como corresponde a un Clásico Nacional. Sin embargo, desde los primeros minutos, los apagones intermitentes en el sistema de iluminación comenzaron a interrumpir el juego. Las fallas en las luces no solo afectaron el ritmo del encuentro, sino que también generaron incomodidad entre los jugadores y la afición, que pagó por ver un espectáculo de alto nivel.
EL AGUA QUE NO SE FUE del «Mágico»
El segundo tiempo trajo consigo una lluvia intensa que expuso otro de los grandes problemas del estadio: el sistema de drenaje deficiente. El agua se acumuló en la cancha, obligando al árbitro a suspender el partido momentáneamente. Las imágenes de un terreno de juego anegado y el balón rodando sobre charcos fueron una postal que nadie quería ver en una final de esta magnitud.
Yamil Bukele, presidente de la FESFUT, no dudó en señalar en redes sociales la necesidad de revisar el drenaje, cuestionando si el problema se debió a la cantidad de lluvia, la falta de mantenimiento o daños en la infraestructura.
«Yamil Bukele @ybukele En definitiva, se tendrá que revisar el drenaje del Estadio Nacional Jorge “El Mágico” González. No se si cayó mucho agua en poco tiempo, hay falta de mantenimiento en el drenaje o tendrá algún daño. Pero si estoy claro de que se tendrá que revisar a la brevedad y saber la razón por la cual se atascó el agua y así corregir donde sea necesario.»
El partido se reanudó, pero las condiciones del terreno ya habían afectado la calidad del juego. El «Mágico», que debería ser un coloso impecable, mostró que, en realidad, está lejos de estar a la altura de los grandes escenarios del fútbol mundial.
LA FRUSTRACIÓN DE UNA AFICIÓN
El marcador adverso (0-3 a favor de FAS al minuto 45+2’) llevó a que parte de la afición de Águila comenzara a abandonar el estadio antes del final. No era solo decepción por el resultado, sino también por las condiciones en las que se desarrolló el partido. Los aficionados merecían más: un estadio en óptimas condiciones, sin apagones, sin charcos, sin interrupciones.
El fútbol salvadoreño vivió una noche de gloria con el título de FAS, pero también una de reflexión. El «Mágico» González es el templo de nuestro deporte, y como tal, debe estar a la altura.
La tormenta no solo trajo lluvia, sino que desnudó todas las vulnerabilidades de un recinto que, urgente, necesita atención. Es momento de que las autoridades tomen cartas en el asunto: el fútbol merece respeto, y eso incluye infraestructura digna.

