El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este sábado la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras una operación militar de fuerzas especiales en territorio venezolano.
El operativo, descrito por la Casa Blanca como un ataque a gran escala, concluyó con el traslado de ambos fuera del país para enfrentar cargos por narcoterrorismo en una corte federal de Nueva York.
Ante la noticia que sacude al continente, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, fijó su postura mediante un gesto simbólico en sus plataformas digitales oficiales. El mandatario salvadoreño republicó un mensaje previo en el que señalaba el debilitamiento del régimen venezolano tras perder su capacidad de negociación mediante la retención de ciudadanos extranjeros.
Reacción en redes a la captura de Maduro
La interacción de Bukele revive las tensiones diplomáticas previas entre San Salvador y Caracas, marcadas por el desconocimiento mutuo de sus administraciones y constantes roces verbales. En su publicación compartida, se enfatiza que la administración venezolana se habría quedado sin herramientas de presión ante la potencia norteamericana, precipitando el escenario de su detención.
La captura del mandatario venezolano ocurre en un contexto de máxima tensión geopolítica, donde el uso de fuerzas de élite permitió la extracción de la pareja presidencial de su refugio. Fuentes oficiales de Washington indicaron que la operación fue quirúrgica y se ejecutó durante la madrugada de este 3 de enero, sin reportar bajas en las filas estadounidenses.
Impacto de la captura de Maduro
«El régimen de Maduro estaba satisfecho con el acuerdo de intercambio, por eso lo aceptaron. Ahora gritan y se indignan, pero no porque estén en desacuerdo con el trato, sino porque acaban de darse cuenta de que se quedaron sin rehenes del país más poderoso», reza la cita compartida por el mandatario salvadoreño.
La justicia estadounidense, a través de la fiscal general Pam Bondi, ratificó que el proceso legal contra los detenidos iniciará de forma inmediata en el Distrito Sur de Nueva York. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela el desarrollo de los eventos en una Venezuela que amanece bajo una nueva realidad política y judicial.




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