
El 7 de enero de 2026, la administración de Donald Trump presentó las nuevas Guías Dietéticas para los Estadounidenses 2025-2030, un cambio radical que el gobierno califica como “el reset más significativo de la política nutricional federal en décadas”. Bajo el lema “Make America Healthy Again” (MAHA), impulsado por el presidente Trump y ejecutado por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., estas guías declaran una guerra frontal a los alimentos ultraprocesados —como sodas, galletas, chips y snacks cargados de azúcares añadidos— mientras rehabilitan la carne roja, los lácteos enteros y las grasas naturales, que durante décadas fueron demonizados.
La “guerra” declarada en la Casa Blanca
En la conferencia de prensa, RFK Jr. fue contundente:
“Hoy, nuestro gobierno declara guerra al azúcar añadido” (“Today, our government declares war on added sugar”).
Agregó que los alimentos altamente procesados, cargados de aditivos, azúcar excesiva y sal, “dañan la salud y deben evitarse”. El mensaje central es simple y repetido por Kennedy: “Mi mensaje es claro: coman comida real” (“My message is clear: Eat real food”).
Por primera vez, las guías nombran explícitamente los peligros de los alimentos ultraprocesados, que representan más del 60% de las calorías en la dieta infantil estadounidense. Se recomienda evitar bebidas azucaradas como sodas y limitar el azúcar añadido a no más de 10 gramos por comida. Los ultraprocesados —galletas industriales, snacks salados, cereales azucarados— son señalados como principales culpables de la epidemia de obesidad, diabetes y enfermedades crónicas que afecta al 40% de los niños.
El rescate de la carne roja y las grasas saturadas
Al mismo tiempo, las nuevas guías “terminan la guerra contra las grasas saturadas”, como lo expresó Kennedy.
La carne roja (res, cerdo), huevos, lácteos enteros (leche completa, queso, mantequilla) y hasta el sebo de res (beef tallow) regresan al centro de la recomendación.
- Proteína prioritaria → Se aumenta la ingesta recomendada a 1.2-1.6 gramos por kilogramo de peso corporal al día (por ejemplo, 82-109 gramos para una persona de 68 kg). Fuentes animales como carne roja, aves, huevos y mariscos se destacan junto a opciones vegetales.
- Grasas saludables → La mayor parte de las grasas debe venir de alimentos enteros: carnes, huevos, lácteos completos, nueces, aguacates y aceites de oliva. Se menciona explícitamente la mantequilla y el sebo de res como opciones.
- Lácteos enteros → Se recomiendan tres porciones diarias, preferentemente completos en lugar de desnatados.
Esto invierte décadas de consejos que pusieron los granos refinados y carbohidratos en la base de la pirámide alimentaria, mientras limitaban estrictamente la carne roja y las grasas saturadas.
Al respecto, Beef Initiative🇺🇸🇸🇻BeefMaps.com (@beefinitiative) expresó: «Es la hora».
¿Por qué este giro ahora?
La administración Trump argumenta que las guías anteriores favorecieron “intereses corporativos” sobre la ciencia, promoviendo alimentos procesados baratos mientras ignoraban su impacto en la salud. El fact sheet oficial del HHS declara: “Por décadas, las Guías Dietéticas favorecieron intereses corporativos sobre consejos sensatos y basados en ciencia para mejorar la salud de los estadounidenses. Eso termina hoy”.
El foco está en prevenir enfermedades crónicas desde la infancia, reducir costos médicos y fortalecer la seguridad nacional (menos obesidad = mejor preparación militar). Además, apoya directamente a los productores agrícolas estadounidenses: más demanda de carne, lácteos y productos enteros.
Reacciones mixtas: aplausos y críticas
- Positivas — La industria ganadera celebra el “rescate” de la carne roja. Expertos como el neurocientífico Andrew Huberman respaldan el énfasis en proteína y comida real.
- Críticas — Organizaciones como la American Heart Association aplauden el límite a ultraprocesados, pero advierten que promover carne roja y grasas saturadas podría exceder los límites recomendados (máximo 10% de calorías de grasas saturadas) y aumentar riesgos cardiovasculares. Algunos nutricionistas llaman al nuevo esquema una “pirámide al revés” que prioriza evidencia selectiva.
Impacto práctico
Estas guías influyen en comidas escolares, programas federales como SNAP, menús militares y recomendaciones médicas. En los próximos meses veremos cambios en etiquetas, menús escolares y posiblemente subsidios agrícolas.
En resumen, Trump y su equipo han dado un golpe de timón: adiós a la era de “bajo en grasa” y carbohidratos refinados como base; hola a un plato centrado en proteína animal, grasas naturales y comida mínimamente procesada. Si eres de los que ama un buen filete y odia las sodas azucaradas, esta “alerta” es una buena noticia. Pero como siempre en nutrición, el equilibrio y la moderación seguirán siendo clave.
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