Jesús Arévalo, un vendedor informal y creador de contenido socio-político, se lanzará como precandidato a concejal por el FMLN en San Salvador Centro, prometiéndoles a sus seguidores y compañeros vendedores ambulantes que, desde el sistema, «los haré más M…». Con más de 1,000 seguidores en X (@JesusArevalo21) y un discurso que mezcla denuncia social con promesas de empoderamiento económico, Arévalo busca capitalizar el descontento de un sector históricamente marginado: los trabajadores informales de la capital.
Me voy a someter a las internas de mi partido @FMLNoficial seria por concejal por San Salvador Centro Me dice mis compañeros vendedores informales, sale mejor tener uno de nosotros adentro y si voz vas nos vamos con voz Estando adentró del sistema los are más M..
Conocido por su estilo directo y su crítica feroz al alcalde Mario Durán y al partido Nuevas Ideas, Arévalo se presenta como la voz de quienes sufren desalojos y represión por parte del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM), a quienes ha llegado a llamar «perros». Su perfil público combina la lucha política con lo personal: desde organizar marchas contra los operativos municipales hasta compartir momentos con su hija Nayara, a quien asegura proteger «siempre».
¿Quién es Jesús Arévalo y qué propone?
A sus «30 y tantos años», Arévalo se define como un «trabajador incansable» y «crítico social». Su experiencia como vendedor ambulante lo ha llevado a documentar en redes las precarias condiciones de las calles de San Salvador, exigiendo mejoras a instituciones como FOVIAL. «El gobierno trabaja solo si se le hace presión en redes sociales», afirma, mientras denuncia la falta de representación para los vendedores informales. Su lema es claro: «Me dicen mis compañeros vendedores informales, sale mejor tener uno de nosotros adentro».
Arévalo emergió como figura pública tras ser detenido 11 días en enero de 2025, acusado de resistencia, un episodio que viralizó y lo posicionó como símbolo de resistencia contra el oficialismo. Ahora, busca trasladar esa visibilidad a las urnas, proponiendo alianzas incluso con ARENA para sumar fuerzas contra el dominio de Nuevas Ideas. «A más represión, más lucha», repite, mientras insiste en la necesidad de ganar al menos 16 diputados en la Asamblea para «bajarles el puto ego» al gobierno.
¿Qué desafíos enfrenta su postura?
Aunque su discurso resuena entre los vendedores y sectores críticos del gobierno, sus detractores lo tachan de «agitador» o «bolo». Arévalo responde con vehemencia, defendiendo su trayectoria y su sobriedad. Sin embargo, su mayor reto será unir a una oposición fragmentada y movilizar a un electorado desilusionado con la política tradicional. Su campaña, aún incipiente, depende de si logra convertir su popularidad en redes en votos reales.
En un contexto de polarización y críticas al autoritarismo bajo el gobierno de Bukele, Arévalo encarna la lucha desde las bases: un influencer que pasa del puesto callejero a la aspiración por un cargo público, usando las redes sociales para desafiar el statu quo. Su ascenso refleja cómo la persistencia y la conexión con problemas cotidianos —como baches, desalojos y falta de oportunidades— pueden abrir espacios en un sistema dominado por el oficialismo.




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