Desde su llegada al poder en 2019 y su reelección en 2024, Nayib Bukele ha consolidado a Nuevas Ideas como la fuerza política predominante en El Salvador.

La encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), presentada a finales de enero de 2026 y basada en datos recolectados en diciembre de 2025, ofrece una visión clara del panorama político y económico de El Salvador al cierre del año. Con una muestra nacional representativa, el estudio otorga al presidente Nayib Bukele una calificación promedio de 8.39 por su gestión en 2025, un incremento de 0.26 puntos respecto al 8.13 de 2024. Esta nota elevada refleja el sólido respaldo ciudadano, impulsado principalmente por los avances en seguridad, que la población identifica como lo mejor del año (62.7%).

Este respaldo consolida la hegemonía política de Nuevas Ideas, el partido fundado por Bukele, que mantiene una posición dominante en el escenario nacional. Al mismo tiempo, la encuesta destaca que la economía sigue siendo el principal desafío para el 44.9% de los encuestados, posicionándola como un área por resolver pese a los esfuerzos y avances registrados. El título de este análisis captura precisamente esta dualidad: la fortaleza política sostenida por el liderazgo de Bukele y la necesidad de continuar impulsando la transformación económica para que los beneficios alcancen a más sectores de la población.

Nayib Bukele: La Hegemonía Política de NI

Desde su llegada al poder en 2019 y su reelección en 2024, Nayib Bukele ha consolidado a Nuevas Ideas como la fuerza política predominante en El Salvador. La encuesta de la UCA confirma esta tendencia: el 61% de los salvadoreños considera que el país está mejor que en 2024, y el gobierno central recibe una nota de 8.33. Bukele goza de un 79.4% de confianza general, con un 58.3% expresando «mucha» confianza, lo que lo posiciona como la figura con mayor respaldo institucional.

Este apoyo se extiende a las instituciones vinculadas a la seguridad, como la Fuerza Armada (69.1% de confianza) y la Policía Nacional Civil (68.2%), que reflejan el impacto positivo del Plan Control Territorial y el régimen de excepción. La percepción ciudadana es clara: el 81.7% nota una disminución en la delincuencia, y solo el 4.7% reporta haber sido víctima de delitos en 2025. Estos logros han generado un clima de esperanza, con el 70.3% de la población sintiéndose optimista sobre el futuro del país.

En el ámbito electoral, las proyecciones para las legislativas de 2027 mantienen a Nuevas Ideas con una mayoría proyectada de 56-57 diputados, lo que asegura continuidad en el control legislativo y la capacidad de avanzar en la agenda gubernamental. Esta hegemonía se sustenta en resultados tangibles que resuenan con la mayoría de los salvadoreños, quienes valoran la transformación lograda en seguridad como base para el progreso general.

Seguridad: El Pilar que Impulsa el Avance Nacional

La seguridad se mantiene como el eje central del liderazgo de Bukele y el factor clave que sostiene su hegemonía política. En su balance de gestión para 2025, presentado en cadena nacional a finales de diciembre, el presidente destacó que fue el año más seguro en la historia del país, con récords en días sin homicidios y una efectividad del 100% en la resolución de estos delitos. Estos avances han permitido una transformación profunda: el turismo alcanzó cifras récord con más de 4 millones de visitantes internacionales, impulsando inversión y empleo en sectores relacionados.

“De mantenerse esta tendencia, en 2025 podríamos alcanzar una tasa inferior a uno, acercándonos a nuestra nueva meta en seguridad: convertirnos en el país más seguro del mundo”. 

Bukele ha enfatizado que sin seguridad no hay desarrollo posible. La reducción drástica de la delincuencia ha creado un entorno favorable para la llegada de nuevas marcas internacionales, cadenas de restaurantes y comercios, dinamizando el consumo interno y atrayendo inversión extranjera directa. El «efecto seguridad» se traduce en mayor confianza para emprender y consumir, beneficiando directamente a la economía familiar al eliminar extorsiones y riesgos previos.

Economía: Avances en Marcha, pero Aún por Resolver

Desde el inicio de su segundo mandato el 1 de junio de 2024, Bukele ha priorizado la economía como el gran reto del quinquenio. En su discurso de investidura, comparó el país con un paciente que ya había recibido tratamiento para el «cáncer» de la violencia pandilleril y ahora requería «sanar» la economía, posiblemente con «medicina amarga» (medidas necesarias para consolidar el crecimiento). Ha reiterado que la meta es lograr un «milagro económico» comparable al de seguridad, para que el mundo reconozca a El Salvador más por su prosperidad que por su paz.

“En este nuevo tratamiento para sanar la economía quizá también haya que tomar medicina amarga”. 

En 2025, se registraron avances notables: el presidente anunció que la economía crecería por encima del 4%, superando proyecciones iniciales de organismos internacionales (como el FMI y el Banco Mundial, que ajustaron al alza sus estimaciones). Datos parciales muestran un crecimiento del 5.1% en el tercer trimestre, impulsado por la confianza generada por la seguridad, inversión pública agresiva y sectores como turismo e infraestructura. El gobierno destacó incrementos en el salario mínimo (12% en junio, elevándolo a $408.80 promedio), llegada masiva de turistas y proyectos como zonas francas aeroportuarias y corredores turísticos.

“Nuestra economía este año crecerá arriba del 4%. Eso no lo dice todavía el BCR (Banco Central de Reserva) pero vamos a crecer arriba del 4%”. 

Estas iniciativas aprovechan el «efecto seguridad» para atraer marcas globales, fortalecer el comercio interno y generar empleo. Bukele ha señalado que el dinero «alcanza más» cuando no hay robos ni extorsiones, y ha promovido el turismo como motor clave, con megaproyectos que dinamizan la economía.

“Nuestra próxima meta es que el mundo vea a El Salvador más por su milagro económico que por su milagro en seguridad. Tomará algunos años, pero estamos en el camino correcto”. 

No obstante, la encuesta de la UCA indica que la economía permanece como el principal problema para casi la mitad de la población, con preocupaciones por el costo de vida (68.1% nota aumentos en la canasta básica) y la necesidad de que los beneficios se materialicen en mejoras sustanciales para más hogares. El 55.5% reporta que su situación económica familiar se mantuvo igual, mientras que el 31% la ve mejorada. Factores externos inevitables, como la herencia de la pandemia, impactos de conflictos globales (Rusia-Ucrania), fluctuaciones en remesas y políticas migratorias internacionales, influyen en esta dinámica, pero el gobierno avanza con medidas internas para fortalecer la resiliencia y el crecimiento sostenido.

Expectativas

De cara al futuro, la hegemonía de Nuevas Ideas se proyecta sólida, respaldada por los logros en seguridad y los avances económicos en curso. Bukele ha expresado optimismo sobre el «despegue» económico, con proyecciones de continuidad en inversión y turismo para 2026 y más allá. La encuesta refleja un país en transformación: con una base política fuerte y una economía que, aunque por resolver en su plenitud, muestra signos prometedores de dinamismo.

En síntesis, Nayib Bukele sostiene la hegemonía de Nuevas Ideas mediante resultados concretos en seguridad que generan confianza y esperanza. La economía, como área prioritaria del segundo mandato, avanza con iniciativas estratégicas que capitalizan estos logros, apuntando al «milagro económico» deseado. El camino continúa, con el enfoque en consolidar beneficios para todos los salvadoreños y posicionar al país como un referente de progreso en la región.

LA CITA DE LA SEMANA

«People ask me what I do in the winter when there’s no baseball. I’ll tell you what I do. I stare out the window and wait for spring.»

~ Rogers Hornsby

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