
La descentralización económica como estrategia de Estado El discurso de Miguel Caballero, CEO de Stakiny, durante el evento «Tokenizando Equity: Construyendo Oportunidades en El Salvador», reveló una estrategia articulada entre el gobierno y el sector privado para convertir al país en un hub global de tokenización de activos privados.
Caballero destacó que, durante su gestión en Proesa (y luego en Invesa), se atendieron 286 micro, pequeñas y medianas empresas impulsadas por salvadoreños en el exterior, las cuales aportaron $1,400 millones en inversión directa, generando 25,000 empleos directos y 60,000 indirectos. El dato clave: estas inversiones se concentraron en zonas rurales y municipios de origen de los migrantes, no en la capital, lo que refleja un esfuerzo deliberado por descentralizar la economía y reducir la presión sobre San Salvador.
Caballero subrayó la colaboración con la ministra de Turismo, Morena Valdez —excompañera en Proesa—, como ejemplo de la sinergia entre instituciones para agilizar trámites y atraer capital.
«El presidente Nayib Bukele nos ha dado instrucciones precisas: que los salvadoreños en el exterior se sientan en casa»,
afirmó, vinculando esta política con el objetivo de replicar el modelo de países pequeños con alta calidad de vida, como Suiza o Singapur.
Tokenización de equity: ¿La «nueva bolsa» para empresas privadas? El núcleo de la presentación de Caballero giró en torno a la tokenización de equity privado, un mercado que, según datos de Stakiny, podría mover $300 billones globalmente en cinco años, pero donde El Salvador tiene una oportunidad única: ser el primer país en regular y escalar este modelo para empresas no cotizadas. Actualmente, el 99.9% de las empresas del mundo son privadas y carecen de acceso a mercados de capitales líquidos. Stakiny propone resolver este problema mediante una plataforma que permite:
- Tokenizar participaciones accionarias de empresas privadas en blockchain, otorgando derechos económicos y políticos a los tenedores.
- Democratizar la inversión: con montos mínimos accesibles (desde $1) y operaciones 24/7, similares a comprar en Amazon.
- Reducir costos: el proceso cuesta $1,900 al mes por empresa, frente a los millones requeridos para una Oferta Pública Inicial (IPO).
Caballero comparó este momento con los inicios de internet: «Hace 30 años, hablar de comprar por internet parecía una locura. Hoy, la tokenización está en ese punto». Citó a Larry Fink, CEO de BlackRock (gestora de $16 trillones), quien recientemente declaró que «no hay marcha atrás» en la tokenización de activos. Stakiny ya tiene 200 empresas en lista de espera para tokenizarse en El Salvador, con un potencial conservador de $200 millones en inversión inicial (asumiendo $1 millón por empresa). Su meta: superar $1 billón en capital atraído para 2030.
Claves de la tokenización
- Regulación en proceso: Stakiny espera la aprobación de la Ley de Tokenización en la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD).
- Ventaja competitiva: Suiza tiene un marco legal avanzado, pero limitado a empresas locales. El Salvador podría posicionarse como plaza global.
- Impacto en la diáspora: La tokenización facilitaría que salvadoreños en el exterior inviertan en negocios locales sin barreras burocráticas.
Riesgos y desafíos:
- Volatilidad y adopción: Aunque el modelo es innovador, depende de la estabilidad del ecosistema crypto y de la confianza de los inversionistas.
- Competencia regional: Países como Panamá y Costa Rica también exploran regulaciones para activos digitales.
- Educación financiera: La simplicidad de la plataforma (biometría, operaciones en segundos) contrasta con la necesidad de explicar conceptos técnicos a pymes y pequeños inversionistas.
¿Un «Silicon Valley» centroamericano? La apuesta de El Salvador por la tokenización de equity privado no es solo un experimento financiero, sino una estrategia de desarrollo económico con tres ejes:
- Atraer capital de la diáspora (ya probado con los $1,400 millones).
- Descentralizar la riqueza mediante empleo en zonas rurales.
- Posicionarse como líder regional en innovación regulatoria.
Como advirtió Caballero: «No venimos con PowerPoints, venimos con los deberes hechos». Sin embargo, el éxito dependerá de dos factores críticos:
- La velocidad de aprobación regulatoria (la CNAD aún no ha emitido normas definitivas).
- La capacidad de escalar sin repetir errores de otros mercados crypto (ej: falta de transparencia en valoraciones).
Frase final: «El Salvador no busca ser el ‘paraíso’ de las criptomonedas, sino el epicentro de un nuevo mercado: el de los activos reales tokenizados. La pregunta no es si funcionará, sino si el país podrá capitalizar su ventaja de primero en moverse».

