Lo que debía ser una noche de brillo y pintura corporal en el programa «Bastidores do Carnaval» de RedeTV!, terminó convirtiéndose en uno de los momentos más bochornosos de la televisión brasileña. En febrero de 2017, la modelo Ju Isen, vestida únicamente con pintura verde y amarilla, se agachó frente a las cámaras a petición de la producción. El resultado fue la transmisión sin censura de su zona íntima, un clip que internet bautizó instantáneamente como el «Cu Verde».
La imagen se esparció como pólvora en redes sociales, generando una ola de burlas y memes que deshumanizaron a la protagonista. Presentadores y televidentes quedaron atónitos ante la falta de filtros de la emisora, mientras que Ju Isen, en ese momento, no dimensionaba que el mote de «Cu Verde» la perseguiría por el resto de su carrera profesional y vida personal.
Confusión con Geisy Arruda y disputas públicas
El caos mediático se intensificó debido a una confusión de identidad. Dado que la famosa Geisy Arruda participaba como comentarista en el mismo set, miles de internautas asumieron erróneamente que ella era la mujer detrás del incidente del «Cu Verde». Esta confusión desató una «guerra de notas» y críticas públicas entre ambas modelos, donde Arruda intentó desmarcarse del escándalo criticando el atuendo de Isen, mientras esta última luchaba por recuperar su nombre en medio de la humillación.
Depresión y el camino hacia la sanidad
En entrevistas recientes concedidas en 2022 a portales como UOL, Ju Isen abrió su corazón sobre las secuelas del «Cu Verde». La modelo confesó que el trauma la llevó a un aislamiento casi total, incluyendo un año de celibato voluntario y una lucha constante contra la depresión. «Me sentía extremadamente fragilizada», declaró, explicando que necesitó terapia intensiva y enfoques holísticos para reconstruir su autoestima tras ser blanco de burlas crueles a nivel global.
Un legado de viralidad cruel
A pesar de que han pasado años, el fenómeno del «Cu Verde» resurge periódicamente en plataformas como TikTok y X (antes Twitter) como una «leyenda» del Carnaval. Para el público es una anécdota nostálgica o un meme eterno; para Ju Isen, es un recordatorio de los riesgos de la televisión en vivo y la falta de protección por parte de las cadenas televisivas hacia sus talentos.
Hoy, aunque Isen ha logrado superar la etapa más oscura de su crisis emocional, sigue rechazando tajantemente el apodo que la hizo famosa por las razones equivocadas. Su caso queda como una reflexión necesaria sobre la delgada línea entre el entretenimiento y la vulneración de la dignidad humana en la era de la viralidad instantánea.





