El fenómeno de los therians ha vuelto a ser el centro de la controversia tras un accidente que pudo terminar en tragedia. Una joven, cuya identidad se mantiene bajo reserva, resultó lesionada luego de intentar acercarse a un canino mientras ella se encontraba en un estado de «conexión animal». Según testigos, la joven se desplazaba en cuatro patas y emitía sonidos similares a los de un can, lo que aparentemente confundió o amenazó al animal involucrado.
El incidente ocurrió en un parque público, donde la joven practicaba «quadrobics» (ejercicios de agilidad en cuatro extremidades). Al intentar interactuar con un perro que paseaba por la zona, el animal reaccionó de forma agresiva, propinándole una mordida en el brazo. Los dueños del can aseguraron que su mascota nunca había mostrado comportamientos violentos, pero que el lenguaje corporal de la joven fue interpretado por el perro como un desafío o una amenaza territorial.
¿Identidad o riesgo físico?
Este suceso ha puesto bajo la lupa a la subcultura therian, la cual ha crecido exponencialmente en plataformas como TikTok. Mientras que los miembros de esta comunidad defienden su derecho a expresar su identidad espiritual animal, expertos en comportamiento canino advierten sobre los peligros de imitar comportamientos de especies salvajes o domésticas frente a animales reales, ya que estos no distinguen entre un juego humano y una confrontación de su propia especie.
«Un animal no entiende de identidades humanas; solo lee posturas, contacto visual y sonidos. Si una persona se comporta como un depredador o un rival, la respuesta natural del perro será el ataque o la defensa», explicó un especialista en veterinaria consultado sobre el caso.
Debate en redes sociales
Como era de esperarse, el video del momento previo al ataque se ha vuelto viral, generando miles de comentarios que van desde la burla hasta la preocupación por la salud mental y la seguridad física de los jóvenes que siguen estas tendencias. Por su parte, colectivos de la comunidad therian han pedido no estigmatizar a todo el grupo por un accidente aislado, aunque instan a sus miembros a practicar sus actividades en entornos controlados y lejos de animales desconocidos.
La joven recibió atención médica inmediata y se encuentra fuera de peligro, aunque el debate sobre los límites de estas nuevas subculturas apenas comienza en este 2026.




