El debate sobre la responsabilidad ética, legal e histórica de las instituciones políticas frente a los actos de corrupción de sus miembros ha vuelto al centro de la palestra pública salvadoreña. Durante una entrevista televisiva en el espacio Diálogo 21, el diputado del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), Francisco Lira, ensayó una línea de defensa que busca divorciar la marca partidaria de los escándalos de saqueo estatal que marcaron su historia de 20 años en el Poder Ejecutivo.
«#Diálogo21 | ‘El partido ARENA no ha robado; quienes lo hicieron fueron funcionarios que se vistieron con sus colores y abusaron del pueblo’, afirmó el diputado de ARENA, Francisco Lira.»
La premisa del legislador plantea que un partido político es una entidad abstracta y limpia, cuyos postulados ideológicos no deben ser contaminados por las acciones individuales de quienes alcanzaron el poder bajo su bandera. Sin embargo, un análisis riguroso de los expedientes judiciales, las confesiones de los implicados, las actas de la Fiscalía General de la República (FGR) y la estructura orgánica del Consejo Ejecutivo Nacional (COENA) demuestra que la separación entre la institución y sus altos funcionarios es fácticamente insostenible. Los expresidentes de la República no fueron simples militantes itinerantes; fueron los arquitectos, financistas y presidentes directos del partido.
1. Alfredo Cristiani (1989-1994): El Control Fundacional y la Financiación de la Continuidad
El argumento de que los exmandatarios simplemente «se vistieron con los colores» de ARENA se desmorona al revisar el rol de Alfredo Félix Cristiani Burkard. Cristiani no adoptó los colores del partido; él dirigió la estructura antes, durante y después de su mandato presidencial.
- El Vínculo Orgánico (COENA): Cristiani asumió la Presidencia del COENA entre 1985 y 1989, recibiendo la jefatura de manos del propio fundador, Roberto d’Aubuisson, para legitimar la participación electoral del partido. Tras dejar la Jefatura de Estado, regresó formalmente a la Presidencia del COENA entre 2009 y 2013, y posteriormente operó como Coordinador General de la Comisión Política (CP) del partido.
- La Conexión de Fondos en el Quinquenio: Durante su administración (1989-1994), la separación institucional fue inexistente en términos financieros. Investigaciones de la FGR y peritajes contables de Casa Presidencial revelaron que en 1994 se extrajeron fondos de la cuenta de «gastos reservados» (partida secreta) que fueron etiquetados textualmente en los registros internos de la administración como «propaganda gubernamental para favorecer a ARENA» en la campaña que llevó a la presidencia a Armando Calderón Sol (entonces también presidente formal del COENA).
- Las Acusaciones Formales Actuales: Actualmente declarado «reo rebelde» por huir del país, Cristiani enfrenta dos causas penales de extrema gravedad. En el frente de corrupción, la FGR le imputa formalmente los delitos de Lavado de dinero y activos, Enriquecimiento ilícito y Administración fraudulenta, tras el allanamiento y decomiso de 156 propiedades vinculadas a la presunta extracción masiva de fondos públicos hacia cuentas personales y empresas familiares como Droguería Santa Lucía. Paralelamente, en el caso de la masacre de los sacerdotes jesuitas de la UCA (1989), la FGR le imputa el cargo de Comisión por omisión en el delito de Asesinato y Actos de Terrorismo, señalándolo en el dictamen fiscal como el Comandante General que «supo del operativo militar en desarrollo y omitió dar la orden de suspenderlo».
2. Francisco Flores (1999-2004): El Partido como Beneficiario Directo del Delito
El caso del fallecido expresidente Francisco Flores Pérez rompe definitivamente la teoría de la autoría puramente individual, ya que los tribunales determinaron que el destino final del dinero desviado no fue el bolsillo particular del mandatario, sino las arcas de la institución política.
- El Vínculo Orgánico: Flores fue Presidente Honorario de ARENA y miembro de su Comisión Política.
- La Confesión Legislativa: En enero de 2014, al comparecer ante una Comisión Especial de la Asamblea Legislativa que investigaba el destino de $10 millones de dólares donados por el gobierno de Taiwán para damnificados de los terremotos de 2001, Flores admitió textualmente bajo juramento el mecanismo paraestatal de entrega de fondos:
«Yo recibí esos fondos de manera directa de parte del presidente de Taiwán… los entregué a sus destinatarios de forma directa, no ingresaron a los mecanismos oficiales del Estado… no era dinero público de El Salvador, era una ayuda directa que manejé de forma discrecional para entregársela a las estructuras correspondientes.»
- La Implicación del COENA: Esas «estructuras correspondientes» no eran caridades públicas, sino el partido político. El 26 de enero de 2016, en una conferencia de prensa transmitida por medios nacionales, el entonces presidente del COENA, Jorge Velado, admitió públicamente la veracidad de los desvíos institucionales:
«El dinero vino para el partido ARENA… Francisco Flores no se robó ese dinero para él. Ese dinero terminó depositado en las cuentas del partido a través de la cuenta del Centro de Estudios Políticos (CEP) para financiar la campaña presidencial de 2004. Como partido asumimos la responsabilidad histórica de que esos fondos entraron a nuestra estructura de campaña.»
El dictamen del Juzgado Séptimo de Instrucción dejó firmemente asentado que la institución ARENA operó como el receptor de los fondos ilícitos, convirtiendo al partido en beneficiario directo del lavado de dinero.
3. Antonio Saca (2004-2009): La Fusión Absoluta de Estado y Partido
Bajo la gestión de Elías Antonio «Tony» Saca, la línea divisoria entre el Gobierno de la República y la jefatura de ARENA desapareció por completo mediante una doble función simultánea.
- El Vínculo Orgánico: Saca rompió la tradición de delegar la dirección partidaria mientras se ejercía el cargo público. Durante todo su quinquenio presidencial, Saca fue simultáneamente Presidente de la República y Presidente del COENA. Las reuniones de la cúpula del partido y el diseño de estrategias electorales se realizaban directamente dentro de las instalaciones de la Casa Presidencial en San Salvador.
- La Confesión Judicial de Desvío Institucional: En septiembre de 2018, Saca se sometió a un juicio abreviado donde confesó penalmente el desvío de más de $300 millones de la partida secreta. En su declaración oficial ante el Tribunal Segundo de Sentencia, detalló minuciosamente cómo alimentó financieramente al partido con dinero estatal:
«A solicitud de la comisión política del partido y de los miembros del COENA que yo presidía, utilicé los fondos de la cuenta de gastos reservados de la Presidencia para transferir mensualmente dinero en efectivo a las cuentas corrientes de ARENA, con el objetivo de financiar gastos operativos, propaganda de candidatos a alcaldes y diputados, y asegurar la estructura territorial del partido… Todo se manejaba de forma centralizada bajo mi rol en ambas instituciones.»
- El Mecanismo de los Sobresueldos: El expediente judicial demostró que la corrupción de Saca sirvió como un modelo de gobernanza partidaria. Cientos de miles de dólares en efectivo extraídos de la partida secreta fueron distribuidos como «sobresueldos» mensuales a ministros, viceministros y directores del gabinete que formaban parte de la estructura orgánica de ARENA, garantizando una lealtad política financiada directamente por los contribuyentes salvadoreños. Saca fue expulsado del partido en diciembre de 2009 por el COENA de Cristiani, no por el uso de los fondos, sino tras la derrota electoral ante el FMLN y por haber promovido la fractura legislativa interna que devendría en la creación del partido GANA.
Cuadro Comparativo: La Indivisibilidad entre el Funcionario y la Cúpula de ARENA
| Expresidente | Periodo Presidencial | Rol en la Cúpula de ARENA | Destino Institucional del Dinero / Mecanismo de Implicación | Status Judicial Actual |
| Alfredo Cristiani | 1989 – 1994 | Presidente del COENA (1985-1989 / 2009-2013) y Coordinador de la Comisión Política. | Financiamiento de propaganda oficial de ARENA en 1994 con gastos reservados de CAPRES. Uso de empresas familiares. | Reo Rebelde. Orden de captura activa por Lavado de Dinero y Asesinato (Caso Jesuitas). |
| Francisco Flores | 1999 – 2004 | Presidente Honorario de ARENA y Miembro de la Comisión Política. | Desvío de $10 millones de donación de Taiwán a cuentas del partido ARENA (vía CEP) para campaña presidencial. | Fallecido en proceso. El tribunal extinguió la acción penal individual pero ratificó civilmente la ruta del dinero hacia el partido. |
| Antonio Saca | 2004 – 2009 | Presidente del COENA y Presidente de la República en funciones simultáneas. | Desvío confeso de millones de la partida secreta a cuentas de ARENA y pago de sobresueldos a la estructura tricolor. | Condenado. Cumple pena de prisión de 10 años en el Sector 9 del Penal de Mariona. |
El Desmoronamiento de la Tesis de la «Manzana Podrida»
El análisis de los hechos históricos y judiciales demuestra que la frase del diputado Francisco Lira contradice la evidencia jurídica acumulada durante décadas en El Salvador. En la ciencia política contemporánea, un instituto político no puede desvincularse de sus funcionarios bajo el argumento de que estos «abusaron de sus colores» cuando se configuran tres realidades innegables:
- Quienes cometieron los desvíos eran los máximos jerarcas legales (Presidentes del COENA) encargados de dictar los principios éticos y estatutarios de la institución.
- El partido político ARENA operó, de forma comprobada en sede judicial, como beneficiario económico directo (financiamiento de campañas electorales de 1994, 2004 y operaciones territoriales) del dinero desviado de las arcas del Estado.
- El desvío de fondos no constituyó un acto aislado de un militante indisciplinado, sino un mecanismo estructural y sistemático de financiamiento político que vinculó de forma indivisible la función pública con la supervivencia y hegemonía de la organización partidaria.
Por lo tanto, ante la pregunta de si el argumento de Francisco Lira es irrefutable, la historia política y penal salvadoreña responde con un rotundo no. La separación entre las personas jurídicas y naturales se desvanece cuando la institución política se nutre, se gestiona y sobrevive gracias a los recursos desviados por sus propios gobernantes.




